El dedo que se mueve escribe; teniendo un orden, avanza: ni tu piedad ni tu ingenio le harán retroceder para suprimir media línea, ni borrarán tus lágrimas una sola palabra.
Alguien me pasó hace unas semanas este fragmento de la película "El Ladrón de Orquídeas". En él, saca a relucir una gran verdad escrita. Me recuerda a lo que dice la Biblia: de la abundancia del corazón habla la boca. En éste caso aplicado a todos nuestros actos, a los detalles que cada uno podemos hacer, a lo poco que importa cómo se vean las cosas desde el otro lado de la barrera mientras que tú como persona ofreces lo mejor de tí. Qué mas da el resultado.. lo importante es lo que sale de tí, que habla por sí solo de lo mucho que eres, de lo mucho que vales, de lo que capaz de ofrecer, independientemente de todo lo demás.
Tú eres lo que amas, no lo que te ama a tí. Una gran verdad que todos deberíamos tener en cuenta. No importa que no te reconozcan las cosas. Lo importante es lo que eres capaz de dar. Que nadie, ni ninguna circunstancia te quite tu alegría, o tu amor. Es tuyo, sólo tuyo.
Aquí queda "El Ladrón de Orquídeas":
8.2.10
"Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas". Así afirma una de las tan repetidas frases que invitan a sacudirse el polvo de encima y caminar hacia delante. Y decidme.. ¿hay algo más hermoso que las estrellas?
Aprendí que no.
Muchas veces aparecen interrogantes en la vida... preguntas de todos los tamaños, colores, y temáticas... y no sólo eso, sino que algunas aparecen cuando menos lo esperas y sin razón aparente.. dejándote atónita y sin habla. Entiendo a aquellas personas que tras repartir las llaves de todos sus rincones son capaces de morder polvo cuando la pieza más valiosa de pronto cae... y se viene todo abajo.
Es curioso... no puedo evitar esbozar una sonrisa. Cuando de pronto te tambaleas y pierdes la noción de los días, ocurre que nunca dejas de estar realmente solo en lo que comienza a convertirse en una escala de grises.... de repente aparecen voces, y personas que no esperas, y manos que buscan levantarte, y abrazos que te dan calor, y mensajes directos al corazón... conoces entonces que Dios está detrás de cada detalle y que te busca, y que te anhela. Anhela a su princesa (y lo demuestra... porque dejadme decir: lo que realmente importa en la vida son los hechos). Y yo me abandoné a sus brazos, como niña buscando desesperadamente el amor de un padre.. y su consuelo, y su protección.
Estoy aprendiendo tantas cosas... Aprendí que hay cosas que escapan de tu control.. y que es en esos momentos límite cuando hay que descargar peso, y descansar en Dios. Como dice el mismo título de un libro... "La inutilidad del sufrimiento" Já! bueno por cierto.
Aprendí que el corazón es algo realmente valioso y que hay que cuidar. Cuando además se es una persona dadora por naturaleza de todo lo que brota de sí... el asunto adquiere doblemente importancia. Las palabras de El Rey Salomón en Proverbios 4:23 cobraron forma y una nueva dimensión:
"Y sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón... porque de él mana la vida"
Oh.. cómo Él nos ama. Cómo Dios nos ama. Decía que todo hay que mirarlo desde la perspectiva adecuada.. y yo encontré la mía a la luz de lo que realmente importaba: Dios. En las zonas donde ya no hago pie, Él me sostiene. En las zonas que escapan a mi control... Él lo tiene por entero. Dios tiene todos los significados de las mil interrogaciones y de los sinsentidos que le puse sobre la mesa... y de nuevo, me dió paz. Alivió mi carga, que era una pasada.
Entre los "mensajes directos al corazón" de los que hablaba, uno fue éste.. durante uno de los ensayos de alabanza. La letra y posterior canción de Kim Walker "How He Loves Us" (Cómo Él Nos Ama).. me susurró de nuevo su inmenso amor, y me traspasó de nuevo el corazón. Dios es un Dios de detalles. Y éstos me conquistan, y me colman, y me restauran, y me levantan, y me hacen ponerme a andar de nuevo, agarrada de su mano. Siempre con Él. No importa nada más.
El catálogo de preguntas y respuestas pasó a segundo plano. ¿Hay algo más importante que su AMOR? NO. Mi enfoque cambió radicalmente de lugar.
Quizá la letra os zarandee como hizo conmigo, o quizá no, pero en cualquier caso merece la pena escuchar la canción.
El "Sembrador de Estrellas" es una estatua que está en Kaunas, Lituania. Durante el día puede pasar desapercibida, como muestra la foto. Un bronce más, herencia de la época soviética.
Pero cuando la noche llega, la estatua justifica su título.
Como veis... su nombre pasa a tener sentido:
"El Sembrador de Estrellas".
"No pares de sembrar estrellas, aunque a simple vista no se vean."
Se acabaron los días contabilizados.. se acabaron los días de soledad. Regresamos a la realidad.. :) A la realidad que implica reencuentros de amigos tras el verano, a la vuelta frenética del curso.. al retorno de actividades y otras cuantas cosas más. Todo tiene su encanto, y éstos días no serán menos, desde luego. Cuento días, horas y minutos.
Como dice la letra de una canción...
"Si tu me enciendes la mecha me subo a la luna, si tu me prestas las trenzas me cuelgo del Everest. Y si presiento tus manos no existe la altura, ni caben las dudas, ni quepo en mi piel.
Si tu me pintas un mundo me cuelo en el cuadro, seré tu cielo y tu suelo sin salirme del marco. Y si me prestas un lápiz te pinto una puerta, la pintaré abierta pa' estar a tu lado....
... Si tu me inventas de nuevo me hago de barro, moldéame como quieras, más alto, más bajo, y como condición solamente propongo, que sepas quererme si un día me rompo."
Los más de veinte días que pasaron sobreviviendo como la mejor de las supervivientes urbanas fueron realmente buenos. La cocina se dejó domar e incluso acariciar por mí.. y las cosas permanecieron en su sitio, sin bajas de última hora. No ha estado mal.. tomaré nota para la siguiente oportunidad. Por lo pronto, es hora de ponerme manos a la obra.. hay mucho que hacer aún y como decía un amigo... éste año (curso), va a ser realmente bueno.
Con un poco de ilusión y un pellizco de imaginación.. ¿podrá resistirse algo? Ya veremos..!
"Verano, violín rojo, nube clara, un zumbido de sierra o de cigarra te precede, el cielo abovedado, liso, luciente como un ojo, y bajo su mirada, verano...
... Oh, verano abundante, carro de manzanas maduras, boca de fresa en la verdura, labios de ciruela salvaje, caminos de suave polvo encima del polvo, mediodía, tambor de cobre rojo, y en la tarde descansa el fuego, el aire hace bailar el trébol, entra en la usina desierta, sube una estrella fresca por el cielo sombrío, crepita sin quemarse la noche del verano."
Pablo Neruda
Con estos versos despido el verano. Aún quedan días por delante para el cambio de estación pero mi mente ya está pensando en el otoño. Es irremediable.. lo hace inconscientemente. No puedo evitarlo.
Ha sido un verano tranquilo, en el que descansé y viví cómodamente todos sus días. Un verano con sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero todo llega a su final.. y aquí acaban mis días de calor y descanso. Envueltos en magia, en versos de Neruda.
Terminó el curso. Han pasado varios días desde que todos regresamos a nuestras ciudades... y parece como si fuera ayer que estábamos juntos.. con el mejor de los ambientes. Si al principio de todo ello decidí no tener espectativas sobre nada.. salí asombrada, con la boca abierta podría decirse. Y es que muchas cosas llamaron a la puerta. Algunas las supe reconocer.. otras no.
"De lo que tengo miedo, es de tu miedo." decía Shakespeare. Cuánta razón tenía. Si alguien pudiera entrar en mi cabecita, o mejor aún, en mi corazón, descubriría el nervio, y el temor, la espera, y la paciencia. O todo a la vez. Divertida tomo nota del hilo que se va entretejiendo poco a poco, entre este lugar y aquél otro tan distante. Me asombra descubrir que el hielo se va derritiendo y me muestra un pequeño camino. Lo contemplo sonriente, aún desde mi sitio.
Además, comienzan los exámenes. Es hora de terminar de rodear ese granito de arena que se me hizo un mundo, y seguir adelante de una vez por todas, después de tantos años de universidad. Qué ganas... Diré basta, y respiraré tranquila y en calma.
En calma, como suena la canción que tomé prestada para hoy.
Vaya.. quién lo diría. En el momento de mi vida en que menos tiempo tengo. Con una encrucijada de pensamientos, de ideas, de cavilaciones, de miedos, ¿de esperanzas?, abrazando el todo y la nada a la vez, llegó la primavera. Reticente y a la espectativa, serían buenas palabras para definirme en estos días.. es curioso.
"Así es como ha ocurrido: algo ha despertado de nuevo a este pequeño corazón. Somnoliento, mecido suavemente por el frío aliento del invierno, largamente aletargado y esperando al amanecer... así había permanecido durante quién sabe cuánto tiempo. Y cuando menos lo espera.. alguien lo llama por su nombre. Desperezándose mi corazón escucha atento. ¿Lo llaman a él? Todo se vuelve silencioso, quizá tenso. Entonces se detiene... y espera. "
Tan bien que comenzó el año.. un 31 de Diciembre para recordar (os echo de menos primos..), unos maravillosos días de relax en la sierra, una inesperada llegada a Madrid y ... una bonita sorpresa a mi vuelta :) .
Demasiado bonito para ser verdad. La burbuja en la que vivía desde principio del mes se ha hecho pequeña pequeña.. y me ha sacado de ella en un momento, dejándome tiritando. Mi casi-viaje se ha esfumado entre mis dedos.. parecía tan seguro.. tan seguro. No es bueno poner toda la carne en el asador. No se cómo, ni porqué a estas alturas de la vida todavía no lo he aprendido.
Ahora miro mi pequeña burbuja, pensando si volveré a soñar despierta alguna vez o tendré que seguir viendo cómo pasan las cosas delante de mí.
En la casa de la Fortuna si se entra por la puerta del placer se sale por la del pesar y viceversa. Atención a los finales: hay que poner más cuidado en un final feliz que en una aplaudida entrada. Es frecuente que los afortunados tengan muy favorables comienzos y muy trágicos finales. El punto no está en el vulgar aplauso de la entrada, que todas son plausibles, sino en la general aceptación de la salida, que son más raras. Pocas veces acompaña la suerte a los que salen: es educada con los que vienen y descortés con los que van.
Regresando de uno de los últimos días de Facultad del año.. salí del tren y tras subir, muchas, muchas escaleras llegué a la superficie. Recorté antes de llegar a una de las Torres de pisos (una de ellas donde está mi casa) por un rincón donde un par de bloques pequeños dejan entremedias un callejón en obras... allí me dirigí.
Al ir a entrar a él tres trabajadores de aquella obra estaban sentados en el suelo.. dos blancos y uno negro. Los tres con una cerveza y un bocadillo en mano ... era su rato de descanso, su minuto de pausa. Pero.. siempre hay un pero. Los dos trabajadores de tez clara hablaban entre ellos, uno frente al otro, y el tercer compañero de raza negra.. al lado de ellos, comiendo solo, bebiendo solo, descansando solo.
Automáticamente pensé "pobrecillo" pero seguí andando... cuando pasé al lado de ellos me vino un pensamiento que me estremeció de pies a cabeza.. algo taladró mi mente y se quedó ahí vagabundeando de un lado para otro hasta que llegué a casa... "Acsa, cuánta gente habrá sola en el mundo que ni siquiera conozcas... y estén incluso peor que éste". Con ese pensamiento fulminante, comencé a pensar en los inmigrantes.. en toda esa gente desesperada cruzando un océano en pateras soportando días y noches acinados esperando llegar a Europa.. y ser devueltos a sus países, comencé a pensar en todos los indigentes que también son parte de nuestra sociedad y a los que ésta ha dado la espalda por no "subirse al tren" que la lleva en una frenética vida.. pensé en viudos y viudas muriendo lentamente en soledad, y en la cantidad de niños.. de enfermos, de ancianos, de jóvenes que se están muriendo de hambre a lo largo y ancho de la Tierra.
Entonces me cabreé con el mundo, y con lo egoísta que es. Me cabree con todo el mundo conocido por vivir de espaldas a todo esto, por tener una venda en sus ojos, por vivir en una maldita burbuja.
Alcé mis ojos al cielo y pensé "bueno Dios mío.. llevaré tu esperanza a toda esta gente. Que no sea por mi... " Desde entonces el fin de mi carrera está más cerca que nunca.. mi corazón cada vez más dispuesto... y mis viajes y proyectos de Cooperación y Desarrollo casi al alcance de mi mano... solo me resta estudiar y terminar esta etapa de mi vida en la Universidad que estoy deseando cerrar.. para ponerme manos a la obra.
1. Hoy todo ha logrado la perfección, pero ser una auténtica persona es la mayor. Más se precisa hoy para ser sabio que antiguamente para formar siete, y más se necesita para tratar con un solo hombre en estos tiempos que con todo un pueblo en el pasado.
Es sencillo. Práctico y sencillo. Lo reflejaré con una pequeña historia.
"Había una vez un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma ofensiva le dijo:
- Profesor, lo que me alegra de haber terminado las clases es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré dejar de ver su aburrida cara.
El alumno permanecía con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor lo miró por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:
- Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, ¿lo recibes?
El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.
- Por supuesto que no - contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.
- Bueno - prosiguió el profesor -, cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso un sentimiento de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.
- No entiendo a qué se refiere, - dijo el alumno confundido.
- Muy sencillo, - replicó el profesor -, tu me estás ofreciendo rabia y desprecio, y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo, y mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad. Muchacho - concluyó en tono gentil - tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en el corazón, pero de mí depende lo que yo cargo en el mío"
2.1.08
"Vivir satisfecho con poco significa:
buscar la elegancia en lugar del lujo,
y el refinamiento en lugar de la moda;
ser noble, no respetuoso, y generoso, no rico;
estudiar duramente, pesar en silencio, hablar
suavemente, actuar honestamente; escuchar a las
estrellas y a los pájaros, a los incautos y a los sabios,
con el corazón abierto; soportando todo con alegría,
Escribo... y escribiré desarrollando todo ese compendio de ideas que fluyen por mi mente. Es cierto aquello que se cuenta de que empapado en un sentimiento puedes expresarte mejor sobre él... pero es aún más cierto que más tarde se verá de forma objetiva la situación cuando la tempestad pase... observandolo todo friamente... desde el exterior.
Hace un par de días en la estación de Atocha, famosa por estar en el corazón de Madrid, iba cargando con mis cosas y abriéndome paso entre el gentío que para variar iba corriendo de un lado para otro (una de las "virtudes" que tiene Madrid): delante de mí en la pasarela observé al cambiar de una vía a otra a una niña pequeña. Llevaba un abrigo que casi le llegaba hasta los pies y una especie de botas oscuras y brillantes... casi tuve que frenar para no caer encima de ella, sólo había prisas y prisas y más prisas a mi alrededor. Me fijé en ella y sonreí instantáneamente: saltaba entretenida de una baldosa a otra, procurando no pisar la fina línea de cemento que separaba una de otra... tenía una mano libre y en la otra un maletín pequeño de acorde a su edad. Estaba tan empeñada en su labor... saltar de un lado a otro, ignorando la gente de alrededor... todos corriendo y ella en su pequeño mundo. De repente su madre se dió la vuelta, la llamó con un grito y cogiéndola de la muñeca la arrastró para que no se quedara atrás... Pronto la perdí de vista.
Quisiera que nadie me cogiera de la muñeca y me condujera allá a donde no quiero ir, siguiendo la corriente que no quiero seguir. Quisiera poder vivir a mi modo, sin prisas pero sin pausa - excepto las indispensables para mí -, y que todos los que se me acercaran entraran en ese ambiente relajado y respiraran paz... la paz que quiero para ellos, la que quiero para mí. Quisiera todo esto pero... ya lo hago. Los costes que me ha supuesto no tienen nada que ver con los beneficios que me ha reportado (y sigue reportando). Pero a veces ... es tan doloroso. No quiero hablar con doble sentido, quiero ser simple y llana. Que todos me entiendan. A veces es ... tan doloroso...
Pero no queda otra, seré la niña que siempre quise ser.
Aquí, en el ocaso de los 20, me paro a reflexionar lo que ha sido para mí este año... todo se resume en una palabra: cambios. Cambios en mi vida, en todos los sentidos posibles en que una persona puede cambiar o en que una serie de situaciones cambian a una persona.
Nada más entrar en los veinte terminé de guardar mi parte enclavada en mi otro yo en un lugar atemporal, donde no se marchitara nunca y donde pudiera, si cabe, no sufrir las embestidas a las que había sido sometida en los últimos tiempos. Nunca pensé que me costara tanto y tan poco a la vez, pero eso es algo que él nunca sabrá.
Reequilibré mi vida, mis ideas y mis ideales nuevamente los saqué a la luz y me empapé y abracé la luz que dio forma a mi vida: aquél Dios en quien siempre confié y confiaré. Aquel del que no me averguenzo en creer. A partir de ese momento comencé a viajar... viajé al Norte y al Sur... volví a mi tierra y regresé. Fueron todos los viajes tan impresionantes... tan especiales... España es un país bañado por un Sol y rejuvenecido por unas hermosas (hermosísimas) tierras que lo forman... que hacen que esté cargada de vida.
Y he aquí de nuevo aparece la palabra que ha definido mis veinte años: cambios. Entraron y salieron personas en mi vida de golpe y plumazo. Algunas llegadas fueron un tanto... extrañas tanto que algunas me pillaron de sorpresa sin esperarlo, mientras que algunas salidas fueron tan dolorosamente tristes que no podría decir porqué se fueron si encajaban tan bien en mi vida... quiero pensar que son cambios por los que tenía que pasar. Tristeza y alegría a la par.
Podría decir que mis 20 años han sido claves en mi vida... momentos malos y momentos buenos. Cal y arena. Frío y Calor. Pero sin duda éste y no otro, ha sido el año de mayor transición en mi vida. Transición a un futuro que ya comienzo a palpar entre mis dedos y que claramente me sonríe al acercarse a mí. Me limito a inclinar mi rostro y hacer un ademán cediendo el paso a los 21, mis 21 años, cargado de sorpresas que aún no soy capaz de ver pero que intuyo.
Veremos qué camino se extiende ante mis pies. Sólo le diré una cosa... te estaba esperando.
Se dice que tienes que besar a 1000 ranas antes de encontrar a tu príncipe azul. Alguno se sorprendería, al echar cuentas, de la cantidad de anfibios que ha llegado a besar para llegar al ansiado Príncipe Azul. Aqueeeeel que bajo la apariencia de una "hermosa" rana que sólo sabe croar y saltar se transforma de pronto en un apuesto príncipe azul, más hermoso que el Príncipe Encantador, que te tomará de la mano y con sus ojazos te dará un beso que te quitará el aire y sereis tan felices que comeréis perdices. Lástima que los cuentos no se hagan realidad.
Unos van por las 900 ranas, mientras que otros llevan 5 y ya dan el asunto por vencido. Y digo yo... ¿es que acaso la felicidad que te dará el príncipe azul es proporcional al tiempo de espera? ¿al número de ranas? ¿o es que hay que besar al sapo dos veces por si acaso no se enteró que era tu Príncipe Azul? Al fin y al cabo, la paciencia es la más heroica de todas las virtudes, precisamente porque no tiene apariencia de heroicidad.
Quizá es que la princesa sea muy exigente (lo que afirman muchas ranas, véase hombres en este caso) y después de besar una se canse y vaya a por otra. Quien sabe.. lo mismo es que el aspecto de la rana o las costumbres de ella no son muy saludables y prefiere buscar otra que tenga un color más llamativo (o menos pero más espabilada). Aunque a lo mejor, lo que hay que hacer es mirar el tema desde otra perspectiva: las ranas. Esas increíbles ranas (o sapos) que se presentan en ocasiones dando el salto del fin de semana, poniéndose enfrente, y diciendote... "Hola princesa... ¿me besas?"... Son las peores, princesas, ¡no os acerquéis a ellas!
Sea de una forma o de otra.. eso es lo que hay. Princesas, ranas, besos y un Príncipe Azul que llega cuando le da la santa y real gana XD. Ánimo a las que aún lo buscáis... ¡ser princesa no es nada fácil!