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Mi nick es NORAH y mi avatar la imagen sobre estas líneas.
El relato se titula "La Dama del Crepúsculo" y podeis leerlo y votarlo siguiendo éste link (son sólo 30 palabras!)
Caía ya la noche en Palacio cuando el heraldo abrió el pergamino en el corazón de la corte.. llevaba unas calzas y vestimentas de color negro y una capa de un profundo verde oliva que caía desde sus hombros hasta sus pies. En uno de sus pechos bordado el estandarte del Rey: el perfil de un águila real sobre media luna de plata.
- ¡Atención, atención! - elevó su voz ante el público de la nobleza - El Rey Alejandro VI invita a todos aquellos nobles y aguerridos caballeros de su corte a la Fiesta de Fin del Verano, que tendrá lugar el día viernes 23 de Septiembre, año de Nuestro Señor en el Salón de Festines con motivo del futuro casamiento de su hija Loryana con el príncipe Jorge. ¡Preparen sus mercedes los mejores atuendos y traigan presentes dignos del Rey y la Reina!
La voz del mensajero calló al tiempo que enrollaba su pergamino.. ahogó una carcajada al saber que aquél anuncio daría mucho que hablar. Un creciente murmullo se dejó oír por los pasillos de Palacio. La noticia del futuro casamiento de la hija del Rey no era un hecho desconocido entre los nobles pero hasta aquél momento nadie se había atrevido a pronunciar cuál sería el nombre del candidato elegido por ella, tantos habían pasado aquellos días por la Fortaleza.
Desde aquél mismo momento la noticia se hizo pública e incluso llegó a oídos del pueblo. Por el pensamiento de grandes y pequeños se formuló la misma pregunta... ¿Quién era aquél joven príncipe con el que se desposaría Loryana la Hermosa? ¿cuál sería su aspecto? ¿cómo se habrían conocido? ¿por qué nadie lo recordaba entre los pretendientes? ¿acaso no era uno de ellos?
Demasiadas preguntas que nunca llegaron a responderse.
Poned los altavoces y disfrutar del pequeño relato que compuse anoche para los valientes guerreros que participaron en la batalla: más de 500 personas :)
LA ÚLTIMA BATALLA
Aquella noche en Tierra Santa un cielo plagado de blancas estrellas fue sembrado por la mano de aquellos dioses que cristianos, paganos y sarracenos adoraban en su fuero interno... El horizonte de un profundo azul tililaba con aquellas hermosas luces que parecieron bajar desde el mismísimo paraíso ante la admiración de todos los presentes. Aquella batalla sería recordada por todos los supervivientes como La Batalla de las Mil Estrellas.
Ambos Ejércitos comenzaron a formar en el silencio más solemne que hubo en las batallas que acontecieron en ésta, nuestra Edad Media. En un extremo del campo de batalla los Caballeros Hospitalarios junto a toda la Cristiandad que se sumó a ellos, miraban el grueso del ejército al que se tendrían que enfrentar. La bandera del Hospital, ondeaba a merced de un viento que paseaba sinuoso entre las armaduras de todos los guerreros.. allí estaba, a manos de su Portaestandarte la Enseña de CH, orgullosa e impávida en la noche. Y al frente de todos ellos montados en sus caballos, el Maestre Lestatt de Lincourtt acompañado de Leguina, el Jefe Militar de la Orden.
En el otro extremo del lugar el más inmenso de los Ejércitos Infieles que lucharon alguna vez, comandados por Ludus Magnus Paganus. Formación tras formación, venida de todas partes de Tierra Santa, esperó la señal de ataque.. Podría decirse que en el rostro de aquellos guerreros había ganas de victoria.. de ganar aquella victoria por aquellos dos guerreros que a bien les comandaron durante tanto tiempo: Mordred y Patroclo el Sire. El Estandarte de Ludus, al igual que el del bando cristiano, ondeó en el horizonte.. y al frente de todos ellos, Mordred el Gran Maestre observando lo que había de acontecer, y a su derecha, Patroclo asímismo sumido en sus propios pensamientos.
De pronto los tambores y cuernos de guerra paganos comenzaron a sonar suavemente y a medida que trancurrieron los segundos aumentaron su fuerza y se dejaron escuchar por todo el campo de batalla... del otro lado del campo como respondiendo a la llamada el tañido de unas suaves trompetas de plata se elevaron a un cielo plagado de estrellas... si... aquél, aquél era el sonido, aquella batalla sería el Homenaje a ellos: Mordred y Patroclo. Por ellos acontecería la lucha de hoy.. por ellos y sólo por ellos...
Y entonces los sonidos cesaron, el viento dejó de pasearse entre los combatientes y ... la señal de ataque fue dada. Los poderosos ejércitos corrieron a encontrarse bajo la luz de las mil estrellas.
Ahhh... tantos y tantos combates se sucedieron.. Cuenta la historia que en aquella épica batalla el ejército cristiano luchó con la fuerza de muchos, muchos hombres y que vorazmente defendió su Fe con el honor, el valor y el rigor que les fue otorgado... pero Ludus Magnus Paganus irrumpió en las filas de los Cruzados y uno a uno, fueron cayendo quedando caídos y malheridos a su paso.. poco a poco fueron diezmadas las fuerzas de los cristianos. Fue entonces cuando se observó la figura de un gran Caballero Pagano luchando combate a combate y haciendo caer a sus pies a todo aquél que osó enfrentarlo. En cada uno de sus gritos exclamó el nombre de sus compañeros..
- ¡POR SORK! ... ¡POR WOLFI! ... ¡POR ZHOE! ... ¡POR ARKAN! - gritaba al tiempo que atravesaba a sus enemigos y les deshacía en mil heridas diferentes.. - ¡POR PATROCLO! ... ¡POR EMBLAS! ¡POR CBETA!... ¡POR KADIR! ...
Y así fue como Mordred, cada vez más agotado fue pronunciando los nombres de todos y cada uno de sus compañeros en aquella, su última batalla..
No muy lejos de él la figura de un intrépido caballero hacía caer a un lado y a otro a diferentes cristianos.. su espada probó la sangre de AntiMoros, de Don Pelayo, y de unos cuantos sicarios.. en cada golpe recibido, en cada golpe otorgado, el caballero susurró para sí mismo que aquella, y aquella, y aquella otra estocada eran por Ludus Magnus Paganus... pronto el enemigo desapareció de la vista de Patroclo, quien siguió proclamando victorias y victorias, y más victorias por Ludus..
Fue sólo antes de caer extenuados en lo que fue una batalla larga y tediosa se escucharon los primeros gritos de los supervivientes...
- ¡Victoria para Ludus! - gritó uno apoyandose en su propia espada, ensangrentada.
- ¡Victoria hermanos! - exclamó otro resoplando fuertemente por una herida recibida en el muslo..
- ¡Por Mordred! ¡por Patroclo! ¡Larga vida a nuestros compañeros! - ¡LARGA VIDA! - corearon todos los Ludus.
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Todos los supervivientes de aquella maravillosa y épica batalla cantaron, danzaron y festejaron la carrera que como guerreros habían tenido los dos compañeros que dejarían las armas aquella noche en su campamento... los tambores paganos se escucharon durante horas y horas bajo el infinito mar de estrellas...
Se dice que cuando todos los Ludus brindaron alrededor de la hoguera alzando sus cervezas por Mordred y por Patroclo éstos desaparecieron entre las sombras de la noche emprendiendo un nuevo camino que solo el destino terminaría por contar.. los compañeros se miraron unos a otros con las cervezas en la mano... a algunos de ellos se les empañaron los ojos.. otros bajaron sus rostros... y otros simplemente recordaron mirando el fuego que crepitaba frente a ellos los rostros de sus compañeros... entendieron al fin que aquella era la mejor de las despedidas.
Fue así como vivió LMP la marcha de dos de sus grandes dirigentes: brindando ya sin ellos por última vez por los grandes días, los intensos momentos que vivieron junto a ellos, y las mil y una anécdotas que recordarían día tras día en la Cofradía de Ludus Magnus Paganus.
"Aquella había sido una travesía tranquila... éramos treinta y tres pasajeros... si... treinta y tres. Habían ganado la mayoría de ellos un viaje por las aguas heladas de la Antártida en condición de turista excepcional, pues eran pocos los que se atrevían a surcar aquellas aguas. Demasiados icebergs... demasiadas pocas posibilidades de salir con vida de allí si el barco paseaba entre ellos.
Pero él era único. Mi marido era excepcional. Sabía por dónde surcar los mares... por donde cortar el agua helada y entibiarla con el paso de El Velero Azul, como llamaba a su navío. No era la primera vez que lo hacía... le apasionaba el mar... el frío, el hielo. Sus ojos eran así, fríos como el hielo, pero eran hermosos. O así me lo parecían a mí. Qué ruin. Nos llevó a la desgracia. "
"La travesía fue tranquila, como decía. Pero la noche... la noche envuelve sorpresas a veces desagradables. Los témpanos... si... los témpanos" - susurra mientras deposita otro barco de papel en el agua - "... tan grandes y traicioneros a la vez. Me recuerda a aquello que pasó... hace tanto, tanto tiempo..." - menea la cabeza y mira tristemente el agua. Ya no tiembla al sentirla subir lentamente... - "Todo fue muy rápido. La brecha, los gritos, el agua colándose por todo el barco... no dio tiempo a nada. Algunos saltaron a los botes pero la fuerza del barco los arrastró a todos al fondo del mar... a estas alturas deben estar todos congelados. Y yo... el golpe me dejó fuera de sí. Recuerdo que mi marido gritó mi nombre... pero su voz sonaba lejana... demasiado lejana... quizá ya sea mi imaginación" - comenta irónicamente mientras termina de hacer otro barquito más y lo deposita con cuidado en el agua tranquila.
"Al despertar me encontré aquí. Ja ja ja... si, aquí. Con el agua subiendo lentamente y el oxígeno agotándose en esta habitación. Lloraría... pero ningún mortal me va a oír. Reiría mi propia desdicha... ¿pero para qué? terminaría volviéndome loca antes del final. Mientras tanto, seguiré aquí, haciendo barcos de papel y esperando lentamente el final... el final... mi final."
--- Y fue después, muchos días después de aquello, cuando llegaron los desdichados barcos de papel a alguna de las costas heladas de la Antártida, quedaron encallados en la nieve. Y fueron ellos, y no otros, los que anunciaron el naufragio de El Velero Azul. ---