
A veces me sorprendo a mí misma. No es que sea nada dificil sorprenderme, ni siquiera hacerme echar tres lagrimas de cocodrilo con cualquier detalle pero que lo haga yo misma a estas alturas de la vida... tiene mérito.
Os diría que estoy mas guapa, mas alta y con algún kilito menos... pero mentiría vilmente. Pero si os dijera que en 4º de carrera (para el que no esté enterado... estoy haciendo la Licenciatura de Ciencias Ambientales) sigo representando al 95 % de la clase que, asomandose temerariamente el mes de los exámenes por el horizonte, ... ¡aún no ha tocado los apuntes! Y os preguntareis... ¿cómo entonces esta mujer se ha sacado media carrera ya... sin estudiar? Ni yo sabría responderos. Es más que sabido por todos los estudiantes que residen en el planeta Tierra que llevar las cosas al día te soluciona más de la mitad del exámen... uno ya sabe de qué van las cosas... puede incorporar los últimos temas que dan en clase a la base que se ha forjado en los inicios del curso... de esta forma se evita el tráfico de apuntes, las inmensas montañas de notas que has tomado en clase apiladas en el escritorio esperando por ti, los nervios a flor de piel por el hecho de que tu conocimiento horas antes del exámen se encuentra en ese intervalo cerrado que componen las notas que bajan del 5 ... los cambios de humor, las escasas horas de sueño, el café en vena, y otros tantos efectos colaterales que no mencionaré aquí para no caer en depresión.
Viendo todos los efectos secundarios que tiene el no estudiar a tiempo... y observando por otro lado mi grado de vaguería... concluyo que tengo un problema serio que en 4º de carrera aún no se ha solucionado. Si, me sorprendo a mí misma ... eso era lo que decía.